MORAL STAMINA

Esto se acaba, amigos. Nos quedaron muchas cosas de las que hablar; sabíamos que no daría tiempo y aún así lo intentamos, cegados por un idealismo imbécil que convertía una realidad imposible en un acto de heroicidad.

Leo a Pessoa y me veo reflejado en sus palabras, cuando dice:

 

 

 

De todo quedaron tres cosas:

la certeza de que estaba siempre comenzando,

la certeza de que había que seguir,

y la certeza de que sería interrumpido

antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,

hacer de la caída, un paso de danza,

del miedo, una escalera,

del sueño, un puente,

de la búsqueda… un encuentro.

 

No creo haber podido enseñar todo lo que podría; acaso estábamos empezando cuando, pluf, se terminó. Aunque también es verdad que en arte hay poco que enseñar, más es cuestión de aprender, practicando, indagando, experimentando y descubriendo. Creo que bastantes alumnos han podido descubrir esto gracias al cuaderno de artista que propusimos en Plástica en la última evaluación. Y por eso quiero a ellos dedicarles esta última entrada, por haberse lanzado a explorar mundos sin respuestas, superando el miedo a sentirse perdidos y dejándose ir con el lápiz o la pluma.

En mis tiempos estudiábamos que si una cosa caracterizaba al ser humano era la racionalidad, que nos diferenciaba de los animales. Más allá de la razón y como demuestra la música, la poesía, la pintura y en general todas las artes quisiera destacar nuestra capacidad de simbolizar como singularidad inherente al ser humano: es ésta la parte que encuentro más enigmática e interesante de nosotros mismos.

Se ha colgado hace poco en el mismo muro donde hemos ensayado posibles graffitis en el último mes un cartel con el ideario del Instituto. Nada más necesario para llevar a cabo una educación exitosa que conocer sus objetivos, el marco teórico que le da sentido.

Quiero acabar volviendo a como comencé en mi primera entrada, hablando esta vez no del profesor como agente que posibilita la educación dentro de ese ideario, sino del vínculo capaz de producirse entre el profesorado y el alumnado tras del cual se hace posible el aprendizaje de esas cualidades.

Educar tiene sin duda algo de artístico: desconocer cuál será el resultado final al comenzar (a pintar), tener paciencia para adaptarse en cada momento a las vicisitudes del proceso, saber asumir las contrariedades y acoplarse al ritmo de la obra. El alumnado no deja de ser un lienzo que se va configurando por sí mismo ante la presencia de un adulto que da pautas o aconseja. Podremos como profesorXs señalar u omitir las imperfecciones, pero no somos nosotros los que tenemos el pincel para pintar el cuadro y aplicarle los colores. Nuestro mayor cometido es crear unas condiciones en las que sea posible que la persona se vea en situación de querer expresarse, se sienta confiada para utilizar sus propios recursos y así, a medida que vaya “pintando”, la persona se irá dibujando a sí misma, conociéndose más y mejor, viendo incluso esa parte suya de sombra que le hace aborrecer parte de una materia (por ejemplo, el dibujo lineal, las derivadas e integrales, la química inorgánica o el Lazarillo de Tormes) y aún dándose cuenta de eso que no le gusta, siga buscando en su interior con la curiosidad como motor; porque es esa curiosidad la que nos impulsa a querer saber más de las cosas, a profundizar en los temas, a resolver los conflictos, conocer personas, lugares físicos y áreas de conocimiento; sin curiosidad nos estancaremos y nos conformaremos con el estado actual de las cosas. Y por eso constantemente buscamos algo con lo que saciar nuestra curiosidad, ese ansia de saber, de conocer, de experimentar… sensaciones, alegrías, risas, amores… a través de los amigos, las ciencias, el arte, la lectura, la novedad del sexo… y que también, a veces, nos trae decepciones, amarguras, sinsabores, decepciones, llantos y tristeza.

 

Todo esto es a lo que nos hemos expuesto en este curso: estados de muy diversa índole que nos van ayudando (a todos) a conocernos a nosotros como personas y también a la relación que entablamos con los demás. Y gracias a todo lo que hemos vivido, vamos creciendo y madurando, creciendo y madurando, creciendo y madurando… Así que ¡¡adelante!! Que el camino sigue…

 

Go ahead 

 

 NOTA: como todo es pasajero, “la columna de PACO” también morirá para poder regenerarse en un mundo paralelo; se preve su autodestrucción para el 30 de junio de 2017.

 

CATÁLOGO DE IMÁGENES DE TRABAJOS DE PLÁSTICA.

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    VICTOR (miércoles, 28 junio 2017 10:58)

    Muy buena reflexión Paco, sin duda el ser humano se caracteriza por la busca incesante de saber, conocer y experimentar, eso nos hace únicos y diferentes a todas las demás especies, y aunque esta columna se autodestruya el día 30, te animo a que los nuevos conocimientos e inquietudes se reunan de nuevo a partir de Septiembre, siempre despues de un merecido descanso. Felices Vacaciones.

  • #2

    Graciela (viernes, 30 junio 2017 05:03)

    Wow, reverencia a los dibujos de los chicos. Estoy abrumada.
    Gracias, Paco, por tu libre expresión y por regalarme estos dibujos como cierre de un gran año.