¿Educación afectivo-sexual? ¿Para qué?

No sin cierto temor nos planteamos hacer un taller de educación afectivo-sexual con las familias. Creemos que la educación es fundamental en todos los ámbitos de la vida y la personalidad pero no teníamos claro el enfoque de este tema. Queríamos ir más allá del aspecto puramente fisiológico y de la genitalidad y contar también con el aspecto afectivo que indudablemente aparece en las relaciones. Conocer y tener referencias de Lupe García Rodríguez, como sexóloga y educadora, nos animó sin duda a proponérselo al AMPA que aceptó entusiasmada.

En ese taller aprendimos, consultamos, compartimos, reímos...pero sobre todo nos quedó claro que este tema no es algo que se resuelva en una charla, sino que es una labor, como lo es la educación y la vida, del día a día. Intentaremos compartir unas breves notas de lo que fue nuestro taller.

 

Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, nuestra sexualidad va más allá de la genitalidad, trasciende nuestras relaciones, nuestra manera de comportarnos, de ser y relacionarnos. Las personas adultas hacemos educación sexual continuamente: con nuestra actitud ante una escena "escabrosa" en presencia de nuestrxs hijxs, con la manera de respetar su intimidad o invadirla, con nuestros juicios de valor ante personas de distinta orientación sexual... Pero ¿qué es lo que me interesa que sepa mi hijx? ¿Me interesa que no traiga problemas (embarazos, enfermedades de trasmisión sexual)? ¿Me interesa protegerla (sobre todo en el caso de las chicas) de los "peligros" que puedan acecharle? ¿Me interesa que no empiece demasiado pronto...? ¿Me interesa que tenga una vida afectiva-sexual sana y plena? ¿Me interesa que sepa tomar sus propias decisiones sin que le influya el ambiente o el grupo?

La familia y el profesorado somos referentes para nuestros adolescentes pero el grueso de la educación tiene que venir de casa. La escuela educa, pero es fundamentalmente en la familia donde se fraguan los valores, las actitudes y los comportamientos. Aprenden a amar porque les amamos, aprenden a confiar porque confiamos.

Un niño o una niña en sus primeros años está descubriendo su cuerpo, jugando con él, aprendiendo... y no podemos juzgar sus actos con ojos de adulto. En los años de primaria es donde los niños y las niñas están definiendo su sexualidad, no es una edad asexuada, no hemos de preocuparnos solo en la adolescencia. La educación sexual ha de adelantarse y ha de caminar de la mano de los interrogantes que se vayan formulando. No consiste en una charla acerca de la reproducción o de la menstruación, sino en tener un canal de escucha abierto, receptivo a sus inquietudes y sus preguntas. Si cuando nos hacen en la infancia una pregunta comprometida no respondemos o nos sentimos incómodos, no podemos esperar que nos la hagan en la adolescencia.

Interesarnos por sus cosas, sus relaciones, sus sentimientos... pero sin avasallar ni invadir; un comentario acerca de una película, de una noticia, de un encuentro con amigos puede ser una excusa para iniciar una conversación. Si los amenazamos con el "tenemos que hablar" probablemente los adolescentes se dispongan a escuchar nuestro rollo que seguramente llegará tarde y que quizá no tenga nada que ver con lo que están viviendo en ese momento. Hablar de peligros y prevenciones, sí, pero también del placer, de lo agradable que pueden ser las relaciones.

 

Otro tema interesante que se abordó fue el de la educación sexual diferenciada de chicos y chicas, consecuencia de la sociedad patriarcal en la nos situamos. Mientras en las chicas el peligro de embarazos, ETS, etc y el miedo a la agresión sexual es mayor, en los chicos se acepta  su sexualidad y el derecho al placer como algo natural. Quizá no estemos de acuerdo con esta afirmación teórica pero pensemos en la hora de vuelta a casa de una chica o un chico, en el interés por que "vuelva acompañada", en los comentarios en torno a su aspecto "provocador"... El extremo sería el caso de la culpabilización de la víctima (victim blaming): iba provocando, qué hacía a esas horas en ese sitio... Si el problema son las horas y los sitios ¿por qué se insiste en que vuelvan antes las chicas? ¿no sería mejor que volvieran antes los chicos, que suponen un problema de agresión para ellas...?

El mito del amor romántico, ese amor redentor y salvador que hará que una chica sea capaz de salvar al más malote solo porque el amor todo lo puede, forma parte de nuestra cultura en los medios, las canciones, el cine... El papel de la chica ha de ser el de seducir pero al tiempo limitar, en tanto que el del chico ha de ser el de llevar la iniciativa, mientras que quizá esa iniciativa en el sexo lleva aparejada un absoluto analfabetismo emocional. Como consecuencia de todo esto a las chicas se les da menos libertad y a veces esa educación restrictiva redunda en relaciones menos placenteras; mientras que en los chicos se llega incluso a la naturalización de la violencia (no olvidemos que el 95% de las agresiones sexuales se dan en el seno de la pareja) o a la justificación del deseo incluso contra una negativa (es que no pudo parar, no se le puede calentar para luego...) NO es NO. Todo lo que produce presión y dolor es violencia.

 

Luchar contra todos esos estereotipos es también educación sexual.

 

Quizá todo esto nos suene aún lejano, quizá creamos que nuestrxs hijxs están todavía lejos de esta etapa, pero recordemos que su curiosidad, sus sentimientos, sus emociones, cualquier pequeña rendija que nos dejen para colarnos es una maravillosa oportunidad para HACER EDUCACIÓN SEXUAL. Las dosis constantes de cariño, el contacto físico, los besos y los abrazos (sí, también a los niños y por parte de los padres), la conversación fluida y no necesariamente convertida en sermón o en interrogatorio inquisitorial... todo eso hará de nuestros chicos y chicas personas maduras, responsables, afectuosas; personas capaces de tener relaciones sanas, elegidas y plenas.

 

Nuestro taller no terminó aquí. El próximo curso Lupe volverá para intervenir en el aula con el alumnado y para hacer de nuevo un taller con las familias. Mientras, podéis visitar su página donde hay material educativo, información sobre otros temas, alguna recomendación bibliográfica o un correo al que podemos dirigir nuestras consultas. Os recomendamos esta sección de su web sobre Sexualidad adolescente.

 

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