La realidad siempre supera a la ficción

Después de haber leído Abdel, de Enrique Páez y de haber trabajado el tema de la inmigración en el proyecto #fronteras a través de grupos cooperativos, la visita de Suleiman y de Roberto a nuestro centro ha supuesto el broche perfecto para este hermoso proyecto en el que nos habíamos embarcado.

Que los adolescentes conozcan otras realidades distintas a la suya nos parece un objetivo fundamental dentro de la educación. A través del libro se acercaron a la vida de un muchacho cuya vida era ficticia pero muy cercana a la realidad, un inmigrante que viaja con su padre desde Marruecos en una patera y que encuentran muchas dificultades a su llegada a España. Mediante los trabajos de grupo conocieron cómo viajan los inmigrantes, otro tipo de inmigración, incluso se acercaron al exilio político español o la emigración económica de nuestro país. Aterrizar después todos esos conocimientos previos y ponerle nombre y rostro a esa realidad ha sido un buen colofón a estas semanas.

Suleiman es un inmigrante de Guinea que decidió venir a España en busca de mejores oportunidades y que como tantos fue engañado por las mafias que se aprovechan de esta situación. Después de pagar 800€ viajó en un cayuco (un pequeño barco de pesca) junto con otras ochenta y siete personas durante once días sin apenas poder moverse del sitio. Durante el trayecto un muchacho pereció y tuvo que ser arrojado al mar. Viajar en esas condiciones, con poca comida y agua, recibiendo continuamente los envites de las olas que te empapan y te dejan aterido no es precisamente un viaje que nadie decida por placer.

La llegada a España se convierte también en un calvario.  Durante tres años no puedes obtener los papeles, sin papeles no puedes buscar trabajo, sin trabajo no puedes obtener papeles... Y mientras tanto te pueden arrestar por no tenerlos. Esta situación les hace presa fácil de desaprensivos que venden "contratos falsos" por 1.200€, contratos que luego no sirven para nada y que, por supuesto, no podrán luego reclamar o denunciar...porque no tienen papeles. Y en el mejor de los casos, una vez que hayas obtenido el permiso de residencia, tendrás que mantener tu trabajo durante el primer año para poder renovarlo posteriormente. Trabajos mal pagados, trabajos duros que no quieren otras personas, en condiciones casi de explotación en algunos casos.

Todo esto va contando Suleiman apoyado por Roberto que le ayuda con su español y que va hilando su discurso, mientras nuestros chicos y chicas no dejan de alzar la mano porque se les agolpan las preguntas: ¿qué te llevó a arriesgarte? ¿el primer día te encontraste perdido? ¿has conseguido trabajo? ¿cómo era tu vida antes de venir?  Preguntas y respuestas que van formando y conformando su manera de ver el mundo, de relacionarse con él, de conocer otras realidades. Respuestas que les llevan a más preguntas porque crecer es ese juego de interrogantes en el que la persona va creciendo y conociendo.

Actualmente Suleiman trabaja en un huerto ecológico, el proyecto HUERTO HERMANA TIERRA (no dejéis de ver su web en la que hay incluso alguna foto en la que aparece nuestro amigo). Él ha tenido suerte, trabaja en un huerto y por su trabajo recibe un salario digno; pero por el camino se han quedado muchas personas que no han tenido tanta suerte, que no encuentran una salida ni un empleo, a los que se les niegan muchos derechos esenciales.

Y en esta hermosa y conmovedora historia hay alguna más que se nos puede quedar por el camino: la historia de Roberto. Un hombre normal, con una familia normal que decide acoger en su casa y compartir su vida con personas como Suleiman que viven dificultades. "¿Qué es lo que te lleva a vivir de esta manera?" le preguntamos. Y Roberto nos contesta con sencillez, como si su proyecto de vida fuese lo más natural del mundo: "Porque siempre percibí la injusticia de tenerlo todo mientras otros no tienen nada, porque mi educación y mis creencias me llevan a creer que todos somos iguales y hermanos, que Suleiman y yo somos realmente hermanos".

 

Hoy hemos recibido dos lecciones, dos testimonios, la del inmigrante que nos cuenta en primera persona su terrible experiencia y la del hombre que decide unirse a ellos en su proyecto de vida. Pocas veces una "clase" resulta más formativa.

 

Empezaba hoy nuestro director dirigiéndose a los chicos y chicas diciéndoles que no todo el mundo tiene ocasión de escuchar en primera persona la vida y la intimidad de una persona inmigrante, que debíamos escucharla desde el agradecimiento. Y efectivamente eso es lo que nos surge después de esta experiencia, agradecer la presencia de Roberto y Suleiman y agradecer a las personas que la han hecho posible.

Podríamos hablar hoy de curriculum, de elementos transversales, de proyectos... pero lo que realmente nos motiva son las caras de nuestro alumnado, sus manos levantadas, sus saludos por el pasillo:"Adiós, Suleiman", "Suerte, Suleiman".  Nos motiva ofrecerles experiencias que eduquen y que conformen su ser de personitas más allá de

#fronteras

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Beatriz (madre de Álvaro B.) (domingo, 22 noviembre 2015 19:21)

    Muchísimas gracias. Con estas actividades ayudáis a que nuestros hijos crezcan como personas y a construir un mundo mejor.

  • #2

    Roberto (miércoles, 25 noviembre 2015 22:45)

    Un placer compartir con vosotros, cuando queráis nos encontramos en el huerto.

  • #3

    Silvia (sábado, 09 enero 2016 19:23)

    Es una experiencia para compartir con aquellos que pueden mejorar el futuro.
    Gracias Ies Alfredo Kraus